facebook twitter linkedin whatsapp
El diario El Economista ha dedicado recientemente un artículo al embalse de Alqueva, un espacio compartido entre Portugal y Extremadura que se ha convertido en ejemplo de desarrollo rural vinculado al turismo de naturaleza. Con más de 1.000 km de costa interior, este lago artificial ofrece un entorno privilegiado para el baño, la navegación y la observación del cielo nocturno.
La playa de Cheles, reconocida con bandera azul, es uno de sus principales reclamos en la orilla extremeña. Junto a ella, otras zonas de baño como Orellana o Campanario consolidan la presencia de Extremadura en el mapa de las playas de interior de calidad.
Pero Alqueva es también un punto de partida para descubrir algunos de los enclaves con más carácter del suroeste peninsular. A escasos kilómetros, Olivenza conserva un valioso patrimonio fruto de su historia como enclave luso-español: iglesias góticas con influencias manuelinas, una impresionante muralla abaluartada y un museo etnográfico que sorprende por la riqueza de su colección. Muy cerca, el castillo de Alconchel se alza sobre la sierra como vigía de la comarca, y cruzando la frontera, la villa medieval de Monsaraz sorprende con su silueta blanca y su aire suspendido en el tiempo.
Naturaleza, agua, patrimonio y cielos estrellados: Alqueva es un destino que invita a redescubrir el verano con calma.
Si te interesa explorar esta zona, cuéntanos qué te apetece y te ayudamos a organizar el viaje.